22 de julio de 2024

Una de las nuevas 'stolpersteine' que se colocarán en Lavapiés-Embajadores | XLAVAPIÉS

Cada stolpersteine que se coloca en la calle, delante del portal de un edificio, habla del vecino o vecina que nació y vivió en ese lugar y que acabó en un campo de concentración nazi. Son piedras que luchan contra el olvido gracias a la iniciativa de la fundación creada por el alemán Gunter Demnig y a sus voluntarios. En Madrid son Isabel Martínez y Jesús Rodríguez los encargados de organizar estos actos de homenaje. En Lavapiés-Embajadores hay ya 13 de estas pequeñas baldosas doradas y en el último pleno de la Junta de Centro se ha dado el visto bueno a que en el distrito se coloquen 7 más, estando 5 de ellas en este barrio, por lo que en breve sus calles sumarán 18 stolpersteine.

Son las correspondientes a Miguel Bertol García (Embajadores 23 -antiguo 27-), Ricardo Cuenca Zamora (Huerta del Bayo 4 -antiguo 6-), Pedro Pallarés Ferrer (Santa Anta 25 – antiguo 29-31-), Antonio Paredes Martínez (Embajadores 4) y Ángel Trevijano García (Santa Ana 16 -antes 18-). Fuera ya de Embajadores, aunque también en Centro, se colocarán otras dos stolpersteine en memoria de Jesús Velasco Echave (calle Madera 47 -antiguo 49-) y Manuel Manzanares del Val (Don Pedro 5).

Son los mismos familiares de estas personas, víctimas del nazismo y del fascismo, los que financian los 132 euros que cuesta la producción y colocación de las stolpersteine.

Entre 600 y 700 vecinos de Madrid acabaron en campos de concentración. Alrededor de 9.000 españoles sufrieron idéntica suerte. La mayoría se habían exiliado a Francia huyendo de las represalias del bando nacional al acabar la Guerra Civil o durante la contienda. Muchos cruzaron los Pirineos en el invierno de 1939, acabando en campos de detención franceses primero y, luego, en campos de exterminio alemanes. El gobierno franquista no quiso saber nada de los capturados por los nazis en Francia. Dijo que ya no eran españoles. Convirtiéndolos en apátridas se facilitó que acabaran en campos de concentración.

 

 

LOS NUEVOS HOMENAJEADOS EN LAVAPIÉS

Miguel Bertol García nació en 1922 y vivió en el actual número 23 de la calle Embajadores, antiguo 27. Deportado en 1940 al campo de Mauthausen-Gusen, en 1942 fue asesinado en el castillo de Hartheim.

Ricardo Cuenca Zamora nació en 1912 y vivió en el actual número 6 de la calle Huerta del Bayo. Fue deportado al campo de concentración de Gusen, donde murió el 2 de febrero de 1942.

Pedro Pallarés Ferrer nació en 1890 y vivió en el actual número 25 de la calle Santa Ana -antiguo 27-29-. Fue deportado al campo de concentración de Dachau, donde murió el 25 de marzo de 1945.

Antonio Paredes Martínez.  Exiliado en Francia y deportado a Buchenwald

Ángel Trevijano García nació en 1915 y vivió en el número 16 de la calle de Santa Ana -antiguo número 18-. Exiliado en Francia, en 1940 fue deportado al campo de Mauthausen en 1941. En 1942 fue asesinado en el campo de concentración de Gusen.

Las 13 ‘stolpersteine’ que ya están colocadas en Embajadores

LAS 13 ‘STOLPERSTEINE’ QUE YA ESTÁN EN LAS CALLES DEL BARRIO

Ángel Hernández García, Concepción Jerónima 6. Su familia regentaba una peluquería en uno de los bajos del número 6 de la calle Concepción Jerónima, donde vivió con sus padres y hermanos. Tras la Guerra Civil, exiliado en Francia, fue detenido hacia 1943 y enviado a Mauthausen en 1944. De allí logró salir con vida para no volver a pisar nunca más España. Moriría a principios de los años 90, después de haber vivido en París y en Perpignan.

Victoriano Valencia, Zurita 9. Nacido el 4 de julio de 1916, se sabe que en 1935 vivía junto a su madre viuda, Dolores Javalera, en el número 9 de la calle Zurita y que murió en Gusen.

Juan García Rodríguez, Santa Isabel 17. Nacido en 1912, vivía con su madre viuda, Sebastiana Rodríguez, y con su hermana Áurea en la portería del número 17 de la calle Santa Isabel, según el censo municipal de 1935. Ellas se dedicaban a “sus labores”, mientras que él era jornalero. Murió el 8 de noviembre de 1941 en el campo de Gusen.

Fermín Luis García, Santa Isabel 41. Fermín fue novillero, futbolista y, sobre todo, “un luchador por los desfavorecidos”. Exiliado en Francia, fue capturado y enviado a Mauthausen en 1941. Salió vivo del campo de concentración, pero con secuelas que lo hicieron enfermar y morir, sin que sus familiares supieran dónde fue enterrado.

José Galinier Muñoz, Doctor Fourquet 20. Vivió en ese lugar junto a sus hermanos Isabel y Federico y su padre, Carlos. Deportado a Mauthausen, murió el 6 de septiembre de 1941.

Fausto Parra Galiana, Sombrerería 7. Se exilió en 1939 a Francia, tras haber luchado en el bando republicano en la Guerra Civil, dejando en España mujer -Dominga- y tres hijos -Fausto, Cándido y Luisa. Internado en un campo de trabajo, fue deportado a Mauthausen y asesinado en Gusen.

Manuel Rodríguez Pérez, Argumosa 14. Exiliado en Francia, en diciembre de 1940 fue deportado desde el Stalag V-D (Estrasburgo) al campo de concentración de Mauthausen. En febrero de 1941 fue trasladado al campo de Gusen, donde sería asesinado el 10 de diciembre de 1941.

Constanza Martínez Priero, Argumosa 5. La única mujer entre las víctimas del nacionalsocialismo homenajeada en Embajadores nació en 1917. En 1944 acabó en el campo de Ravensbrück, primero, y después en el de Schönefeld – Leipzig, donde trabajó en la fábrica de armamento Harrag. Sobrevivió a su encierro y acabaría muriendo en Barcelona, en 1997, habiendo sido, además, vicepresidenta del Amical de Mauthausen. El pleno de la Junta de Centro aprobó en 2017 dedicarle una plaza en el distrito, pero en la última reunión, de febrero de 2024, de ese mismo pleno, una propuesta del PP decidió dedicar a los Cronistas de la Villa la plaza que debía llevar el nombre de Constanza.

Enrique Martínez Barona, Ave María 43. Nacido en 1913, se exilió en Francia y acabó deportado a Mauthausen. Fue asesinado en el castillo de Hartheim el 10 de febrero de 1942.

Manuel García García, Mesón de Paredes 60. Nacido el 4 de enero de 1915 en Salmoral (Salamanca), se trasladó con 15 años a Madrid donde se hizo repostero y trabajó en el Hotel Internacional y en el Hotel Nacional hasta el verano de 1936. Desde 1931 estuvo afiliado al Sindicato de Artes Blancas Alimenticias de UGT y llegó a ser un activo sindicalista. Con la Guerra Civil se exilió a Francia dejando mujer e hijo recién nacido en España. Fue deportado a Mauthausen el 25 de enero de 1941 y trasladado a Gusen el 8 de abril de 1941. Tras 15 meses de internamiento murió el 3 de julio de 1942 de “tuberculosis pulmonar”.

Rubén Tabares Hernández, Carlos Arniches 17. Nacido en 1919 en Santa Cruz de Tenerife, vivió con sus padres y hermana desde 1934 en el número 17 de la calle Carlos Arniches. Al estallar la Guerra Civil luchó en el bando republicano. Llegó a Mauthausen el 24 de agosto de 1940 y el 24 de enero de 1941 fue trasladado a Gusen, donde murió el 1 de mayo de 1942.

Manuel Nieto Sainz, Huerta del Bayo 5. En 1935 vivía con sus padres en Embajadores. Fue uno de los 927 republicanos españoles refugiados en Angulema tras la Guerra Civil que fueron deportados, en agosto de 1940, al campo de Mauthausen. En Gusen fue asesinado el 4 de enero de 1942.

Juan Antonio García Acero, Huerta del Bayo 5. Carabinero de profesión, por méritos de guerra llegó a se teniente republicado. Viudo y padre de seis hijos, se exilió en Francia. Deportado en 1940 a Mauthausen, murió en diciembre de 1941 en Gusen

STOLPERSTEINE

El proyecto stolpersteine se inició en la ciudad de Colonia y reconoce a todas las víctimas del nacionalsocialismo (gitanos, judíos, homosexuales, presos políticos, miembros de las Brigadas Internacionales….), comprendidas entre los años 1933 y 1945 y entre las que se encuentra el colectivo de deportados españoles. Hay más de 75.000 stolpersteine colocadas en más de 20 países. Cada piedra es un pequeño bloque de cemento de forma cúbica (10 x 10 x 10 cm) con una cara cubierta por una fina lámina de latón en la que se graban los datos de la víctima (nombre, fecha de nacimiento, datos de la deportación y fecha de fallecimiento o liberación). Es necesario el permiso del Ayuntamiento para su instalación en la vía pública, en la acera, delante de la casa donde nació, o vivió la víctima.

 

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