22 de julio de 2024

Los vecinos del edificio de Tribulete 7 siguen bregando en contra de los planes del fondo buitre Elix Rental Housing, que quiere comprar el inmueble que habitan para, previsiblemente, rescindir después sus contratos de alquiler, rehabilitar las viviendas y devolverlas al mercado a un precio mucho mayor que el que tienen en la actualidad.

Llamar la atención sobre lo que les está pasando es la estrategia que han elegido estos vecinos para tratar de incidir en el futuro habitacional que Elix parece haberles escrito.

Su meta, en el caso de que se consuma la compra del inmueble, es que la empresa se avenga a negociar con ellos algún tipo de solución y que no tengan que abandonar sus hogares por la llegada de un frío burofax.

Después de haber convertido sus pisos en un gran escenario, en una primera acción de protesta en la que organizaron conciertos en sus salones, este domingo, 17 de marzo, volverán a echar mano de la imaginación para dar continuidad a su lucha. Su propuesta: convertir la calle en el salón de su casa.

La acción se desarrollará entre las 14 y las 17 horas, con la vía cortada al tráfico.

“Decidimos sacar nuestros muebles a la vía pública (sillas, butacas, mesas, percheros, etc..) para simbolizar que nos quieren echar a la calle. Tribulete se convertirá en un lugar de protesta y encuentro, un gran salón en el que compartiremos el espacio creando red y tejido social. Además, participarán numerosos artistas que se inflitrarán entre l@s vecin@s, dando lugar a diferentes performances, generando surrealismo en forma de protesta. Todas las personas que se encuentren en Tribulete serán protagonistas y atrezzo a la vez de un gran espectáculo nunca antes visto“, aclaran sobre el funcionamiento de la protesta del domingo desde Tribulete 7.

“Todo salón de casa tiene su espacio de juego para l@s más peques, así pues diferentes colectivos ayudarán a convertir una parte de la calle en ese espacio lúdico. Contaremos con asociaciones infantiles de Lavapiés como Los Dragones”, explican.

“Queremos, además, reivindicar esa magnífica actitud de nuestras abuelas de sacar las sillas a la fresca y apropiarse de la calle, y que tristemente se está perdiendo en los barrios de nuestra querida ciudad”.

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