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El desahucio silencioso de Paquita que sus vecinos quieren evitarLa Asociación Vecinal La Chispera intenta paralizar el desahucio de Paquita, una vecina con Parkinson y dependencia de grado 3 que lleva 28 años viviendo en la calle Santa Ana

Francisca López Ruiz, Paquita, afronta este miércoles 22 de julio, a las 11.00 horas, el desahucio de la vivienda en la que reside desde 1998 junto a su hijo Carlos.

Tiene 82 años, padece Parkinson, cuenta con un grado 3 de dependencia reconocido por la Comunidad de Madrid y no dispone actualmente de ninguna alternativa habitacional.

La Asociación Vecinal La Chispera ha convocado una concentración a las 10.30 horas de este miércoles frente al número 6 de la calle Santa Ana para intentar detener el lanzamiento. Su objetivo inmediato es que Paquita pueda permanecer en su casa y, cuanto menos, ganar tiempo para que encuentre una vivienda digna en la que instalarse.

A Paquita su casero, la sociedad Tolesanta S.A, no le quiere renovar el contrato de alquiler porque desea convertir el piso en el que reside en una vivienda de alquiler turístico, algo prohibido por ley y que la propiedad ya ha hecho en otros inmuebles que posee, siendo incluso condenada por ello en una ocasión.

Los desahucios o se evitan o mejor con luz y taquígrafos, piensan en La Chispera. Los silenciosos avanzan sin grandes titulares, mientras que los vecinos van desapareciendo uno a uno y la completa transformación de un edificio y de un barrio se produce sin que nos demos cuenta.

NO ES UN DESAHUCIO POR IMPAGO

Paquita paga actualmente una renta mensual de 1.150 euros mensuales. No es poco pero a Tolesanta S.L. se le debe antojar así. Según denuncia La Chispera, esta empresa dispone de decenas de inmuebles en la zona y se dedica a reformarlos para explotarlos como alojamientos turísticos con los que obtener mayor rentabilidad de la que le ofrecen los alquileres residenciales.

Según Paquita, “quieren convertir mi casa en un piso turístico”. Ella ha visto ya marcharse a otros residentes del mismo inmueble durante los últimos años.

Esta vecina ha agotado ya toda vía judicial para que no la echen de su vivienda y lo que desea es seguir viviendo en su barrio pagando su correspondiente alquiler.

VIVIENDAS TURÍSTICAS ILEGALES

En el bloque 6 de la calle Santa Ana conviven viviendas habituales con apartamentos turísticos. La Asociación Vecinal La Chispera asegura haber detectado y denunciado al menos 21 viviendas de uso turístico que considera ilegales dentro del inmueble.

La entidad recuerda que la normativa municipal establece restricciones para combinar el uso residencial y turístico dentro de un mismo edificio. Precisamente por ello, la asociación sostiene que la salida de los inquilinos permanentes facilita que estos inmuebles puedan acabar dedicados íntegramente al alojamiento de visitantes.

La Chispera también vincula el caso de Paquita con otros conflictos registrados en edificios del barrio gestionados por la misma sociedad. Entre ellos menciona el de una joven que terminó abandonando el inmueble de la calle Santa Ana y el de una familia de la calle Toledo 77 que acudió a los tribunales por las molestias ocasionadas por varios apartamentos turísticos y logró una importante indemnización de Tolesanta S.L, así como paralizar la actividad ilegal que venía realizando.

GANAR TIEMPO

La prioridad de las organizaciones que acompañan a Paquita es evitar que el lanzamiento se ejecute sin que exista una solución para ella y para su hijo.

La asociación ha solicitado la intervención urgente de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid debido a la especial vulnerabilidad de esta vecina que, además del Parkinson y de la dependencia reconocida que tiene, se recupera de una reciente intervención en una pierna.

PERDER LA CASA Y TAMBIÉN EL BARRIO

Paquita llegó a Madrid desde Huelva cuando tenía 15 años y toda su vida ha transcurrido en el mismo barrio. Para ella, abandonar la vivienda no significa únicamente perder un techo, sino alejarse de sus vecinos, de sus paseos habituales y de la red de apoyo que ha construido durante décadas.

Según La Chispera, está "bloqueada por la tristeza". "Ir al mercado, al médico y quedar con sus amigas es toda su vida", aseguran desde la asociación.

“He cumplido siempre con el pago de mi alquiler y esta es mi casa. A mis 82 años, lo único que quiero es poder seguir viviendo aquí, en el barrio donde he hecho mi vida”, sostiene.

En personas mayores y dependientes, las relaciones de proximidad y las rutinas cotidianas resultan esenciales para conservar la autonomía y evitar el aislamiento. Un traslado forzoso puede romper de golpe esos vínculos, especialmente cuando no existe una alternativa habitacional preparada.

CONCENTRACIÓN Y PETICIÓN DE AYUDA

Durante la concentración de este miércoles, los asistentes cubrirán sus rostros con la imagen de Paquita y mostrarán el lema “Todas somos Paquita”. Con esta acción, La Chispera pretende advertir de que su caso no es un episodio aislado, sino una expresión del desplazamiento silencioso de residentes que afecta a los barrios del centro de Madrid.

Paralelamente a las acciones de protesta, La Chispera también solicita ayuda directa al barrio para tratar de encontrarle un alojamiento adecuado en la zona a Paquita. Recuerdan que el suyo no es un problema económico y que puede hacer frente a un alquiler. Con la asociación es posible ponerse en contacto a través del siguiente correo: avlachispera@gmail.com

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