16 de julio de 2024

Buenavista 25 | Foto: xLavapiés

Este domingo los habitantes del número 7 de la calle Tribulete volvieron a contar con el apoyo de un importante número de vecinos de Lavapiés que los acompañaron en una nueva acción de denuncia de la situación en la que se encuentran: el fondo buitre Elix Rental Housing planea comprar el edificio en el que viven en régimen de alquiler para, seguidamente, echarlos y rehabilitar el inmueble.

Allí mismo, buena parte de los que acudieron al acto se enteraron de que el próximo 14 de abril el vecindario volverá a ser convocado a respaldar a otros vecinos que se encuentran en una situación similar, solo que en un estado mucho más avanzado de vulnerabilidad: los habitantes del edificio del número 22 de la calle Zurita y los del 25 de Buenavista ya están recibiendo burofaxes de su nuevo casero indicándoles que deben abandonar sus hogares cuando finalicen sus contratos de alquiler.

Cuatro de esos vecinos ya han optado por marcharse pero el resto se han unido, han buscado asesoramiento en el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid y están dispuestos a plantar cara a la productora Gloriamundi, nueva propietaria de ambos edificios, en los que quedan 10 unidades familiares y 16 habitantes.

Su deseo, según el Sindicato de Inquilinos, es iniciar una negociación colectiva “que proteja por igual a todas las personas que viven en ambos edificios”. De momento, “ante la falta de respuesta de la propiedad, las inquilinas se han sumado a la campaña #NosQuedamos, que consiste en no abandonar las viviendas aunque se terminen sus contratos y resistir en sus casas hasta conseguir soluciones dignas para todas”.

Gloriamundi Producciones, una sociedad limitada unipersonal perteneciente a Pablo Enrique Bossi, compró los citados edificios, que se encuentran conectados por un patio interior, el pasado septiembre y, en principio, comunicaron a las personas alquiladas que sus contratos de arrendamiento seguían vigentes “en los mismos términos, con la única modificación del arrendador”, proporcionándoles una nueva cuenta bancaria en la que abonar sus rentas.

Sin embargo, pronto comenzaron a llegar burofaxes a las personas cuyos contratos estaban próximos a vencer. En ellos se les comunicaba la no renovación de los mismos y la obligación de abandonar sus hogares con un mes de preaviso.

 

Para el Sindicato de Inquilinas, Gloriamundi “está empleando las mismas estrategias perversas a las que estamos acostumbradas por parte de grandes fondos buitre” y denuncia que una productora cinematográfica se haya “estrenado en el mundo de la especulación inmobiliaria“. También señalan que Gloriamundi “ha recurrido al acoso inmobiliario para forzar a las vecinas a abandonar las viviendas”, acusación que refrenda Lili, una de las inquilinas de estos bloques.

Según indican, la productora ha iniciado obras en dos de las viviendas que han quedado libres provocando daños estructurales en otros pisos aún habitados y que, al mismo tiempo, han dejado de mantener el edificio como es su obligación. El ejemplo más claro de ello, según la citada vecina, fue el tiempo que tardó en reparar una importante avería de agua que, una vez reparada, ha provocado zonas de moho y de abombamientos en zonas comunes e interiores de algunos pisos a las que ya no se les ha dado solución.

A su vez, el Sindicato también denuncia que se ha tratado de echar a un inquilino con contrato en vigor mediante engaños, “cuando la Ley de Arrendamientos Urbanos de 2019 estipula que aún le corresponden seis años más de contrato”.

Cuenta Lili que, con la excepción de tres unidades familiares, los contratos del resto de inquilinos irán venciendo de aquí a septiembre pero asegura que la llegada de un burofax indicándoles la puerta de salida no quiere decir que deban dejar su vivienda en un mes, como tratan de hacerles creer. A modo de advertencia a su casero y para que lo sepan vecinos de otros edificios que puedan llegar a encontrarse en una situación parecida, esta mujer afirma que el proceso de expulsión, en caso de no llegar a un acuerdo, se puede alargar jurídicamente, al tiempo que recomienda a cualquier persona con problemas con su casero comentar la situación con sus propios vecinos para ver si es algo generalizado, unirse entre ellos si así fuera y buscar la ayuda en el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid.

Por otra parte, los vecinos de Zurita 22 y de Buenavista 25 van a seguir el ejemplo de los de Tribulete 7 y han anunciado que pasarán a visibilizar en la calle, ante el barrio, la situación por la que atraviesan. Lo harán con una acción, aún por determinar, el próximo 14 de abril, domingo.

Desde el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos indican que distintos bloques del distrito Centro afectados por este tipo de situaciones están coordinando acciones conjuntas que “señalan a los especuladores responsables de la crisis habitacional y la turistificación de los barrios que estamos viviendo desde hace más de una década y que ha hecho que el precio medio de la vivienda en régimen de alquiler suba un 50%”.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *