22 de julio de 2024

Cordón policial en la intersección de la calle Doctor Fourquet con la calle Valencia | FOTO: xLAVAPIÉS

Desde las 7 de la mañana un desmesurado dispositivo de la Policía Nacional, formado por 9 lecheras y multitud de antidisturbios, comenzó a desplegarse por los alrededores de la calle del doctor Fourquet, que pronto quedó cerrada a cal y canto en el tramo comprendido entre las calles de Mallorca y Valencia. A las 10:30 horas estaba señalado el desahucio de Marina López, una vecina de Lavapiés de 94 años que llevaba viviendo en el número 35 de la citada vía 34 años.

Hoy era el tercer intento de desalojarla de su hogar por impago del alquiler: la primera vez fue el 7 de febrero; luego, el 7 de junio; este 10 de julio parecía que iba a ser el definitivo, como acabó siéndolo en torno a las 11:30 horas, cuando una ambulancia se llevaba a la anciana camino de una residencia acompañada por el Samur Social.

No fue fácil convencer a Marina de que abandonara su casa, por lo que el desahucio se demoró más de lo previsto. En un momento dado, seis policías nacionales se encerraron con ella, sin que estuviera presente en esa negociación ningún testigo, para tratar de que accediera a marcharse. Era eso o usar la fuerza para sacarla del piso. Se resistió cuanto pudo pero, finalmente, tuvo que ceder. Si sus piernas se lo hubieran permitido habría saltado por el balcón, llegó a decir.

El débil estado de salud de la mujer y sus problemas de movilidad complicaban aún más un operativo del que este periódico pudo ser testigo directo gracias a que una vecina de doctor Fourquet nos permitió acceder a su casa y grabar desde un balcón.

“¿Dónde va?”, preguntaron los policías, que no dejaban a nadie pasar por la calle. “A mi casa”, dijo la vecina. “¿Y usted?”. “Soy su amigo, vamos a desayunar juntos en su casa”.

La prensa también tenía prohibido el acceso a las inmediaciones del domicilio de Marina. Hay imágenes que valen más que mil palabras y se trató de que las que mostraban cómo se desalojaba a Marina no se vieran.

El puñado de vecinas y de vecinos -no muy numeroso- que se habían congregado esta mañana para apoyar a la anciana y tratar de evitar el desalojo no tuvieron más opción que permanecer en los dos extremos del cordón de seguridad establecido por los agentes.

Desde la lejanía gritaban “Vergüenza” y otras consignas de protesta y denuncia ante esta acción. Custodiados en todo momento por los agentes, quisieron quedarse hasta el final para tratar de despedir a Marina cuando se la llevaran de su casa. Finalmente, la ambulancia, marcha atrás, salió por la barricada montada en la calle Mallorca.

 

Marina nació en Cuba y llegó a España con 60 años. Es arquitecta de formación y, hasta que pudo, se ganó la vida pintando. Llevaba dos años sin pagar el alquiler a su casero: con una pensión no contributiva de 517 euros no podía hacer frente a los 650 euros de la renta. En más de una ocasión dijo que sólo aspiraba ya a poder morir en su casa de siempre y que sacarla de Lavapiés y de su entorno era condenarla a un doble desahucio.

Una vez que llegó a la residencia de la zona de Pacífico a la que ha sido trasladada de forma provisional, la misma Marina enviaba el siguiente mensaje a una de sus ya antiguas vecinas de Lavapiés: “Estoy con un disgusto muy grande. Al final tuve que ceder. O me sacaban a la fuerza. Ahora, en la residencia. Lo primero y único bueno fue la ducha de cabeza a pies sentada en una silla plástica con ruedas. La comida, fatal. Mirando en el comedor a 4 ancianitas, sentadas esperando a que les sirvieran. Alejandro y Noel me trajeron el móvil y fotografías de mi familia enmarcadas”.

Horas más tarde, continuaba narrando sus primeras horas de su forzado exilio: “Ahora me dieron la merienda… café con leche, mini magdalena y galletas dulces”.

EL 16 DE JULIO, PRÓXIMO DESAHUCIO EN LAVAPIÉS

Para el próximo 16 de julio hay fijado otro desahucio en la zona. Se trata del de Zohra y su hijo de 8 años, vecinos de la calle Zurita. Desde el Sindicato de Inquilinos y otros colectivos del barrio se ha llamado también a concentrarse ese día, desde las 7:30 horas, ante el domicilio de esta mujer para tratar de parar el desalojo, tal y como ya se hizo en un primer intento de alzamiento el pasado 26 de junio.

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