16 de julio de 2024

Imagen de una joven Constanza Martínez Prieto | Foto: https://faces-of-europe.ravensbrueck.de/

La memoria de Constanza Martínez Prieto ya se honra, desde julio de 2021, en la acera del número 5 de la calle Argumosa -lugar donde nació el 16 de enero de 1917 y donde vivió– gracias a la colocación de una stolpersteine, una de esas ‘piedras’ doradas que recuerdan por toda Europa a las víctimas de los campos de exterminio nazis. En el pleno del distrito Centro de abril de 2023 se aprobó, además, una propuesta del grupo municipal Más Madrid para que la de Lavapiés diera nombre al espacio situado urbano situado entre las calles Madrid, Sacramento, Rollo y Duque de Nájera, rescatando así más claramente su figura del olvido.

Sin embargo, aquel acuerdo quedará en nada al no ser elevado a la Junta de Gobierno de la Ciudad de Madrid que preside el alcalde Almeida y ahora el PP, obviando lo votado en su día, vuelve a llevar este jueves al mismo pleno del distrito una proposición por la que, haciendo valer su mayoría, aprobará que el mismo espacio de confluencia de vías, situado detrás de la Plaza de la Villa, que se iba a llamar de Constanza Martínez pase a llamarse Plaza de los Cronistas de la Villa.

Curiosamente, en el mismo pleno del distrito en el que, con casi total seguridad, se dejará sin plaza a Constanza Martínez Prieto se va a aprobar la colocación de otras 7 stolpersteine en el distrito que recordarán a víctimas como ella.

DE LAVAPIÉS A UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN NAZI

La historia de cómo Martínez Prieto, una vecina de Lavapiés, acabó en 1944, a sus 27 años, en el campo de exterminio nazi de Ravensbrück, primero, y después en el de Schönefeld – Leipzig, donde trabajó en la fábrica de armamento Harrag, está bien documentada por el hecho de que sobrevivió a su encierro y acabaría muriendo en Barcelona, en 1997, habiendo sido vicepresidenta del Amical de Mauthausen y tras vivir en París con sus dos hijos y su marido, el también exiliado y deportado español Juan Escuer, hasta 1972.

Huérfana a temprana edad, en Madrid quedó al cuidado de su abuela y trabajando para su tía pudo estudiar y aprendió francés, taquigrafía y mecanografía. Fue militante de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Al estallar la Guerra Civil abandonó la ciudad en diciembre de 1936 y tras pasar por Valencia y residir en la población barcelonesa de Sentmenat, en 1939 se fue a París, donde fue contratada por los alemanes, hizo de enlace con el PCE y, finalmente, fue detenida el 27 de junio de 1942 en una redada nazi en la que cayeron más de 150 españoles y enviada a prisión.

En las calles de Lavapiés-Embajadores hay colocadas 12 stopersteiner más similares a la de Constanza Prieto, en recuerdo de otros tantos vecinos que acabaron en campos nazis. En total se calcula que 9.000 españoles que acabaron en estos lugares de exterminio, de los que entre 600 y 700 fueron vecinos de Madrid y alrededor de 4.000 perdieron la vida.

Franco no quiso saber nada de los españoles que los nazis iban capturando en Francia. Les negó la nacionalidad, convirtiéndolos en apátridas y facilitando su envío a campos de concentración nazis.

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